Si definimos
el término conflicto podemos decir que un conflicto es una situación en la que
dos o más personas no están de acuerdo con el modo de actuar de un individuo o
grupo.
Para que
está situación se dé, es necesario, que exista un desacuerdo que no haya sabido
resolverse.
Cuando surge
un conflicto, se produce un enfrentamiento,
una pelea, una lucha o una discusión, donde una de las partes intervinientes
intenta imponerse a la otra.
Karl Marx, por su parte, ubicaba al origen del conflicto en
la dialéctica del materialismo y en la lucha de clases.
Existen muchos tipos de conflictos, una forma de clasificarlos es la de: unilaterales y bilaterales. Un conflicto es unilateral cuando sólo una de las partes está en desacuerdo y bilateral cuando todas las partes esperan algo de la otra.
¿Que entendemos por conflictos?
Los conflictos pueden ser por diversos motivos, incluso por cosas sin razón
en la que los niños/as a veces se encabezonan, el caso es que hay que saber cómo
actuar y resolverlos.
¿Quién debe trabajarlo?
Cuando vemos o sabemos que hay un conflicto debemos de observar la gravedad
si es un asunto con poca importancia, podemos dejar que intenten resolverlo
ellos por si solos, observar como dialogan, como intentan arreglarlo… Pero si
de lo contrario, vemos que llegan a las manos… debemos intervenir inmediatamente,
no permitir la agresividad, el maltrato…
Por que como todos sabemos se puede herir no solo con las manos sino con lo
que sale de nuestra boca y piensa nuestra mente.
Algo muy importante que debo
recalcar, es que los niños como todos sabemos son como esponjas, aprenden de
las vivencias por ello es a través de nuestros actos como se enseña os dejo un
claro ejemplo:
Debemos ser muy prudentes y tener claro que la enseñanza y educar es cosa
de todos, no es responsabilidad solamente de una persona.
¿Cómo los podemos resolver?
Un conflicto es algo complicado, nada fácil de resolver ni plato de buen gusto para nadie. Aun así, hay mil maneras de resolver un conflicto diferentes y cada uno utilizará la más conveniente no por ello quiere decir que lo estemos haciendo mal.
Lo que si tenemos claro, es que ya no sirve,CASTIGAR Y GRITAR
En casos como es un simple conflicto de clase por ejemplo de normas de clase, yo tengo
en mente más que utilizar la silla de pensar practicar otra actividad para mi
gusto más eficiente.
En este caso sería repartir a los niños/as, unos bits con las acciones
buenas y malas que más se dan en el aula, ellos las colorearían y después en
asamblea veríamos cuál se relaciona con cuál y que acción son para asegurarnos
que han entendido el significado de cada dibujo.
Después cogeríamos dos sobres que estarían en el rincón de Resolución de Conflictos en un sobre pondríamos las acciones buenas y en otro, las acciones malas. Para que en un momento dado de conflicto, el niño/a pueda ir allí buscar la acción que ha realizado y buscar la buena correspondiente. Enseñárselo a los demás compañeros y que entienden que ha pasado.
Después cogeríamos dos sobres que estarían en el rincón de Resolución de Conflictos en un sobre pondríamos las acciones buenas y en otro, las acciones malas. Para que en un momento dado de conflicto, el niño/a pueda ir allí buscar la acción que ha realizado y buscar la buena correspondiente. Enseñárselo a los demás compañeros y que entienden que ha pasado.
Además para evitar conflictos debemos enseñar y trabajar conceptos nuevos
como compartir, respetar, cooperar, colaborar… Para ello podemos trabajar la educación en valores, hay páginas muy interesantes una de ellas es esta:
http://cuentosparadormir.com/cuentos-cortos
En la enseñanza de niños/as en edades tan esenciales como lo son estas es
imprescindible que el educador-docente este en contacto con los
padres-familiares o viceversa para
facilitar y mejorar este proceso.
Hay que tener en cuenta que algunos conflictos vienen dados por niños/as que
les afecten ciertos problemas.
Por otro lado, se encuentran los “falsos niños con trastornos”, cuyos
problemas de comportamiento tienen origen a menudo en la sobreprotección de los
padres, “que resuelven los problemas que el niño tiene que resolver por él
mismo”.
Si a los niños menores de tres años les dan de comer los padres, les
permiten ver todo tipo de canales de televisión, ir a la cama cuando quieren y
les resuelven todos los problemas, no se les educa en la capacidad de
frustración y los niños no toleran un ‘No’.
No se puede ser tan autoritario ni tan permisivo que acabe haciendo siempre
lo que quiere.
Desde la Asociación Mundial de Educadores Infantiles recuerdan
que la permisividad “produce falta de control interno y reconocen que la autoridad
y firmeza bien ejercida permite a los niños alcanzar una progresiva madurez y
responsabilidad”.


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